Lo que dice mi generación sobre la anarquía

Lo que dice mi generación sobre la anarquía
Desde la diversas experiencia políticas concretas, hasta lo que está por venir

Datos personales

Coyoacán, México, D.F., Mexico
Mi oficio es la escritura de la Historia del siglo XX. Desde el 2002 me he dado a la tarea de investigar y buscar nuevas fuentes; he participado en diversos eventos nacionales e internacionales sobre temas de evangélicos y cultura política. Recién acabo de pueblicar mi primer libro sobre El movimiento pentecostal en México. He sido integrante de seminarios de investigación sobre religión y otras variedades en América Latina en la UNAM y la ENAH. He sido becaria por la UNAM y el INEHRM. He participado en proyectos editoriales. Actualmente curso la maestría en Historia en la UNAM; soy parte del seminario permanente “Disidencia y resistencia en el pluralismo cultural: memoria y subjetividad en minorías sociales” en la FES Iztacala, UNAM; doy clases de Historia del Cristianismo en el Seminario Mexicano de la Iglesia de Dios y en el Seminario Teológico Presbiteriano de México. En mi vida cotidiana soy esposa de un "ciudadano del mundo", madre de dos lindas personitas, Makeda y Thawale, lidió con los quehaceres domésticos, y asumó mi compromiso con los valores del Reino.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Prefacio El movimiento pentecostal en México

El pentecostalismo es la forma de cristianismo más activa en el mundo y en México. Es una religión popular de tradición oral, se caracteriza por la creencia cristiana en el poder del Espíritu Santo para la regeneración individual y colectiva. El libro de Deyssy Jael de la Luz García nos ofrece la oportunidad de comprender, desde adentro, la génesis de tal movimiento religioso. Bajo la dirección del Dr. Carlos Martínez Assad, realizó una tesis original que se tradujo en esta obra en la que restituye las dinámicas de expansión de un movimiento pentecostal particular, la Iglesia de Dios en México, en una temporalidad determinada que corresponde simultáneamente a la gestación del movimiento pentecostal en México y a un periodo de nacionalismo exacerbado en el contexto de la institucionalización revolucionaria.
El mérito es haber logrado establecer la relación entre la efervescencia religiosa exógena y el nacionalismo mexicano, y por lo tanto, la prevalencia de los factores endógenos sobre los exógenos que no nos permite entender el pentecostalismo en México como un movimiento norteamericano. Se reconstruye de manera muy precisa la génesis endógena de una iglesia pentecostal mexicana, articulada primero a las Asambleas de Dios, a partir de 1925, después, a partir de 1941, a la Iglesia de Dios, ambas iglesias norteamericanas, antes de volverse un movimiento religioso independiente en 1946.
Se muestran de manera atinada los componentes específicos de este tipo de pentecostalismo temprano, en cuanto cristianismo de emoción y modalidad rigorista de comportamiento para poblaciones migrantes expuestas a la violencia y a la miseria. Como religiosidad de migrantes, el pentecostalismo se difunde y crece primero en los barrios nuevos de las periferias nacientes de la ciudad de México, al inicio de su despegue demográfico. Se percibe así, la gestación de lo que sería a partir de la década de 1960 una verdadera explosión religiosa más allá de sus espacios iniciales y de esos laboratorios que fueron, entre otros, los experimentos de los años de 1930.
Así también, la importancia de la obra consiste en reconstruir el carácter central y los intereses personales del dirigente fundador del movimiento, restituyendo así la dimensión autoritaria y caudillista del liderazgo. El dirigente-profeta-obispo general, juega con su poder de convocatoria para neutralizar las influencias exógenas y asegurar su reconocimiento, tanto en la organización religiosa internacional como en las instancias políticas y publicas nacionales. Al mismo tiempo, la autora muestra claramente como el pentecostalismo se define por la lucha y por el liderazgo masculino, con pactos entre dirigentes o con oposiciones violentas que llevan a disidencias, cuando no pueden ser resueltas por arreglos internos de subordinación entre líderes o por repartición territorial de la hegemonía. De hecho, el pentecostalismo se propaga por rupturas y cismas. Con todo, gracias a este estudio, bien informado por la cercanía de la autora con el movimiento que estudia, el lector entra en un universo religioso en formación que toma distancia frente a los determinantes norte-americanos del primer pentecostalismo, para adquirir una tonalidad y una dimensión nacional, más que nacionalista. El libro contribuye así, al mejor conocimiento del proceso de pluralización en un país donde la cultura católica se encuentra interrogada por movimientos como el que aquí se presenta, surgidos desde abajo y desde los márgenes de la sociedad. Hoy día, estas expresiones religiosas se han vuelto movimientos de masa, tanto en las periferias urbanas como en las periferias rurales, con capacidad de lograr la conversión de sectores sociales de clase media. Plasticidad y flexibilidad son características del pentecostalismo que el lector descubrirá en esta obra, antes de reconocerlas en los múltiples pentecostalismos que hoy en día animan el escenario religioso mexicano.

Jean-Pierre Bastian, Universidad de Estrasburgo.

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